lunes, 24 de mayo de 2010

¡Cuidado con mi libertad!

Ahora, que la amenaza del retroceso vaga como una nube gris a punto de romper a llover sobre nuestra casa, siento miradas incisivas sobre mi existencia.
¡Cuidado con mi libertad!

Tengo la impresión de que hay quien está deseando meterse bajo las nagüillas de mi mesa, para ver de qué color son las bragas que llevo puestas, oler mi pelo para saber si estuve hasta tarde en un bar y mirar los mensajes de mi móvil, para averiguar los temas tratados con mis amigos.
En esta época en la que el miedo a lo que pasará es una sombra con la que nos levantamos y acostamos surgirán héroes del vacío, los que traerán un mensaje apocalíptico y que como en otras épocas irá asociado al intento por coartar nuestras libertades. Y ¿quién saldrá perdiendo? pues como siempre los más débiles y entre ellos incluyo a las mujeres.
Puede que sea por mi carácter precavido, de pueblo, pero siento que una extraña moral, del elogio de lo que debe ser, que casi nadie sabe bien qué es, pulula por las mesas, los balcones y las calles. Deberemos volver al hogar, al encierro en la casa ahora que la crisis empuja. Encerrarnos y cumplir con aquello esperado de una mujer digna. Espero que no vuelva el mensajito `los que deben trabajar son los hombres, las mujeres más guapas calladas y tapadas, la familia sobre todas las cosas´. Si bien es cierto que respeto y quiero a mi familia, también sé de los pecados cometidos en esta arquitectura social ficticia que ahora, que el hambre acecha, parece volver a tener un papel importante, así que a aguantarse con todas las mierdas de relaciones que en este lar se cuecen, porque comer es lo primero, la vida y el desarrollo personal  tendrán que postergarse o al menos sólo los más ricos podrán acceder a ellos.

4 comentarios:

SKIZO dijo...

In your honour and in the honour of wall the Writwrs and Poets, I published an ilustration.

13 dijo...

Obrigada.K

Delgaducho dijo...

No es una percepción, lo que brilla es solo barniz y si lo rascas debajo aparece la vieja madera rancia, la moral de siempre ahora disfrazada, la que nos permite sin rubor el juicio y la condena del prójimo y nos absuelve a nosotros mismos de cualquier pecado.
Te lo digo.
PD: POr cierto... El hombre este que te ha comentado me ha dejado exactamente el mismo mensaje a mi, es una especie de envío masivo.

13 dijo...

Lo he rastreado. Tiene un blog de arte y deja ese comentarios en otros blogs, siempre el mismo. Supongo que es una forma de hacerse publicidad.
Y los rancios....k decirrteee, me aburrenn someramente, jódasmolos y hagamos una orgía en las puertas de sus casas,donde no falta de ná¡¡¡ más de uno estará deseando apuntarse mirando por la rendijas de la ventana