viernes, 3 de diciembre de 2010

Herida de sal

Vendrá un puñal tan salado en su roce

como unas salinas

de metros y metros de sal descompuesta.

La herida,

a borbotones gritando tu nombre

y los huecos vacíos.

¡Abrir las ventanas,

las puertas,

los postigos¡

Y mi niña,

con el vientre abierto,

descuajaringado.

¡Abrir! Que vengo

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