lunes, 6 de septiembre de 2010

Caín, déjame tu espada

Caín ¿dónde guardas tus pasos rotos?

que busco en la piel y
no encuentro.
Caín,
dónde pintaste con licor oscuro tus medidas,
ritos y melancolías.
Caín, que por ser mujer la vida tira con ortigas
de mis frágiles talones.
Busco tus voces y roces.
Quiero beber de tu sangre airada
y matar sin penas las durezas viles.
Caín, grítame desde tu perdida casa
siéntame de un golpe,
tira agua fría sobre mi estampa.
Caín,
quiero ser libre,
destrozar todas esas miradas
que laten compulsivamente.

Caín, déjame tu espada.

2 comentarios:

Delgaducho dijo...

Brutal, que fuerza narrativa! Me encanta.

13 dijo...

Gracias Delgaducho, te dejaré la espada cuando me la preste Caín, si es que aparece