domingo, 31 de enero de 2010

Adiós al guardían entre el centeno

Cuando mi amigo P. Norton me regaló `El guardián entre el centeno´ de J.D.Salinger mi vida estaba dando una vuelta de 180 grados. Había cambiado de casa, de personas cercanas, de vistas desde mi ventana y se abrían ante mí muchos caminos, por los que podía ir ligera de equipaje, donde la sorpresa estaba servida y, siempre a punto, la chispa para que tu estómago diera saltitos. Ahora, Salinger ha pasado a otra vida, no sabemos si mejor, o peor. Rebusqué más libros suyos y leí `Franny y Zooey´. No ha sido un autor de todos los días. Tenía cierto halo de misterio y un toque marginal, o así queríamos verlo los que buscamos el color perdido en todo lo que nos roza. Hoy, por cierto, ninguno de estos libros está en mis estanterías, como muchos otros andarán en otras manos; espero que sepan valorarlos y los relean de vez en cuando.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo también perdí el mio, buen momento para buscarlo y releerlo. A pesar de que me encantó apenas recuerdo unas imágenes: lo de los patos en el lago y una pelea o una paliza que le meten...ahí se acabaron mis recuerdos de ese peazo de libro.. vaya caca.



Koji

13 dijo...

Pues yo lo recuerdo breve y fresco, como aquella época. Y como el día de hoy, vaya frío koji.Estoy ensayando para el finde, a ver si me cuido la voz